sábado, 23 de abril de 2016

Educación y transferencia maestro discípulo

Y otra vez Gloria H. que pide un informe de lectura:

EL EFECTO MAGNUS



Miremos si somos capaces de expresar lo dicho por el texto, empleando menos palabras técnicas y ofreciendo una explicación más amena en la medida de lo posible. Primero el sujeto-hombre-no-coartado accede a un lenguaje que, dicho sea de paso, puede ser vocal o gestual. Pero no es bastante con el lenguaje sino con la significación que el sujeto-hombre-no-coartado da a ese lenguaje y a la forma en la que lo expresa. Esto es, la palabra del lenguaje es mediadora entre los sujetos y es la que les permite interactuar. Gracias a las infinitas posibilidades del lenguaje la palabra adquiere una dimensión creadora, como dijera Hesse: “la redondez de la palabra le hace tener muchos lados.”
El maestro es un ser, sujeto en este caso, al que se le atribuye un conocimiento y “que como tal articula un discurso donde da cuenta de un objeto de saber.” Ahora hablemos del tercer pilar necesario para englobar este documento y en esta ocasión nos referiremos al término transferencia que hace alusión a lo que sucede en el “orden simbólico” y que va más allá del adoctrinamiento; estas transferencias pueden ser de dos tipos la simbólica que cambia la naturaleza de los seres que en ella interactúan y la imaginaria.
Ahora, lo que necesitamos es saber por qué el discípulo aprende de su maestro y es acá donde la psicoanálisis entra como toda una heroína y soluciona las cosas a favor del entendimiento. El alumno siempre ve en el otro una imagen de sí mismo, es decir, se refleja en el conocimiento del maestro y se satisface por verse allí representado con lo cual asume para sí el conocimiento, aunque no lo interiorice. El maestro debe además cumplir el requisito de parecer por lo menos el ideal del conocimiento que el discípulo requiere y “confluir en él, el saber cultural y los valores humanos con los cuales el niño debe identificarse” y por supuesto debe tener el “poder de someter al otro al influjo de la palabra.” Cuando este sujeto-hombre-no-coartado termina el proceso de la educación, (lo básico recomendado por el instituto de culturización), puede darse por satisfecho e ingresar al conjunto de la sociedad como un precioso y nuevo sujeto-hombre-coartado.

Resumamos: el hombre aprende porque ve en el otro la capacidad de poder que aspira tener para sí, gracias al amor que se profesa a sí mismo y que es el orden creador de todo cuanto nos rodea.

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