Continuando con la ceguera de Dayro Gallego. Estábamos una vez bajo el palo de mango, (sede principal de la comedia que acá se representa -cuenta-), Dayro miraba, se rascaba los ojos y volvía a mirar. Luego de un rato de repetir el proceso anterior dijo: "Viejo estoy tan mal que veo lluvioso". Y preciso, cuando nosotros nos fijamos estaba lloviendo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario