El más pillo del parche, salió a conocer el centro de Medellín -él era de un pueblo- y se encontró en cartelera una película de nombre "8 mm". Como era tan afiebrado por las armas, el asumió que los que hicieron el cartel andaban bien equivocados y pagó la premier sólo para ver una balacera de "9 mm". Imagínenselo cuando nos contó el chasco.
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