En una fumada de "mariguana" con jugarreta de cartas, se hablaba del efecto pernicioso de la misma y de su capacidad repentina de dejar ciego a alguien. Tato, uno de los más fácilmente influenciables, se quedó dormido y decidieron hacerle una broma. Taparon todos los agujeros por donde entraba luz externa y apagaron todas las luces, hecho esto, retomaron sus puestos en el juego y le dieron un codazo "juga pues home" Tato no alcanzaba a reaccionar, pero bajo la suposición de que ya había despertado, el compañero de al lado le dijo: "Juga ese tres home lento" y Tato horrorizado comenzó a gritar: "MUCHACHOS, AY MUCHACHOS ME QUEDÉ CIEGO!!!"
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