Alguna vez estabámos hablando de los niños autistas, cuando se apareció Roger el de ingeniería (llevaba cuatro físicas I, Ni modo decir que Pensum lo escribí para él), en un vuelo desde el aeropuerto; como nadie lo vio llegar, el mismo se presentó a los que no lo conocían y le preguntó al Coyote que de que hablábamos.
De autismo, contestó el coyote. Roger se levantó y empezó a gesticular y a levantar los brazos enojado mientras decía: "no, sabe qué, a mi no me metan en esos cuentos religiosos que yo no soy nada de eso."
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